Desde que se hizo oficial mi futuro viaje a China (un año entero estudiando en Shanghai nada más y nada menos!!!) estaba deseando crear este Blog para poder ir acostumbrandome a escribir a diario y asi el próximo año contar todas mis aventurillas por las tierras de los osos pandas y los rollitos de primavera...mmm...

martes, 8 de abril de 2008

Mi 2008 (Primera parte)

Hace 5 meses escribí sobre el tiempo. Y desde entonces el tiempo ha decidido ponerse en huelga. ¿De verdad ya han pasado 5 meses desde la ultima entrada? ¿Ya llevo mas de 7 en China? Y lo que es peor...¿Ya solo me quedan 3? Ufffff....no quiero ni pensarlo. Tantas cosas han cambiado que ni yo parezco la misma Julia que llego a Shanghai un soleado 30 de Agosto, ni esta ciudad parece la misma que esta casi terminando un rascacielos que cuando llegue estaba recién empezado...

Frenética, divertida, agradecida, instructiva...podría definir mi estancia aquí con 10000 adjetivos diferentes, y todos buenos. Cuando escribí la ultima entrada aun ni siquiera había estado en Filipinas. Fue un viaje perfecto. Con todas las letras. Estuvimos en una isla llamada Camiguin que era un pequeño paraíso al que al parecer no se asoman muchos turistas. Nos sentimos verdaderamente afortunados de ser los únicos disfrutando de la hospitalidad filipina, viajando en nuestra "mystery machine" particular, dejando q Fátima cautivara a filipinos allá x donde fuera, y viviendo en una casa en un árbol!!! Árbol q al final se convirtió en nuestro segundo hogar :)

Volver a la realidad del frío invierno chino fue muy duro...x suerte se avecinaba mi autentico cumpleaños y una gran parte de la comunidad internacional hizo de aquel día algo para recordar (día...y semana!! que a los españoles lo de alargar las fiestas nos encanta! jeje). El espíritu navideño llego a la 426 con un arbolito de navidad del Jialefú y con él, la familia telerín, mi familia, se aventuró en las profundidades del mundo chino. Los encontré en Beijing, y de ahí fuimos a Xian, Shanghai, Guilin, Guangzhou, Hong Kong y Macau. La nochebuena+Navidad, sin duda las mas originales de mi vida. Las pasamos en Guilin, un paisaje de cuento chino. Montañas, colinas y valles que serpentean entre pueblecillos y ríos. Realmente la imagen que todos tenemos en el fondo de nuestra retina sobre el campo chino. La cena, insuperable. "El pato feliz" fue nuestro banquete improvisado de delicias chinas...pero solo las que quedaban en carta a las 8 de la tarde, pq esa hora xa los chinos es muy tarde. El broche de oro fueron los polvorones de Tejeda y el turrón de Alicante que mi madre sabiamente metió en el bolso para que la adaptación y el "food-lag" no fuesen tan traumáticos :) De ahí, llegamos a Hong Kong, donde durante una semana tuve tiempo de descubrir las maravillas de esa gran urbe del Siglo XX, nacida de la fusión entre China e Inglaterra, y en la que siempre hay algo interesante que hacer. Paraíso de las compras, las finanzas, el refinamiento ingles, los edificios de cristal y el exotismo asiático. Un popurrí de lo mas curioso, donde pude dar la bienvenida al 2008, un año que no pudo empezar mejor :)

De nuevo en Shanghai por un par de días. Los suficientes para solucionar todo lo referente a nuestra nueva casa. Una etapa termina, y empieza otra. Dos formas de vida completamente diferentes las de la residencia y el apartamento compartido. Tras conseguir desentrañar los misterios de las inmobiliarias chinas con Estefi, en tan solo 6 visitas, encontramos el perfecto nidito del aprendizaje chino primaveral, o la casa de la eterna armonía internacional. Nuestra casa. Desde donde ahora escribo sentada en el sofá mas cómodo del mundo :D Fue todo muy apresurado. Me gusta, me lo quedo, te pago, me mudo...y ahora de nuevo de viaje!

Esta vez el viaje si que era de ensueño. Un mes para descubrir dos países fascinantes: Vietnam y Camboya. Nuestra meta, recorrer los 2 países vía terrestre, porque el presupuesto nos aconseja que no cojamos avión, que en tren y autobús, además de barato, es mas autentico. La ruta consistía en ir bajando desde Shanghai al sur de China, a la ciudad de Nanning, y de ahí cruzar la frontera con Vietnam hasta Hanoi, bajar hasta el sur del país, a Ho Chi Minh City (más conocida como Saigon) y cruzar el río Mekong hasta Camboya para descubrir los maravillosos y fascinantes templos de Ankor en Siem Reap. Impresionantes. No hay palabras para describir lo espiritual e increíble de los templos. Descubrir que no hay millones de turistas y vendedores acosándote como en las pirámides, y que los templos estaban ahí esperando a que yo llegara, a que yo los descubriera, solo para mi. Junto con el Everest y el Tibet, sin duda, el lugar que he visitado que mas me ha marcado. Unos cuantos días en Camboya nos dan para tener una primera impresión del país, de la gente, de la historia y de su cultura. Mucho que escribir al respecto, pues la historia que los ha marcado tan recientemente no deja indiferente a nadie. Incluso me cuesta expresarlo todo con palabras, porque las impresiones y sensaciones son muy fuertes, y se han asentado en lo mas profundo de mi memoria. Vietnam también es un país increíble, con una larga y trágica historia, pero que por suerte (o por desgracia) no impacta tanto. Ese mes fue pasando, viajando de un pueblo a otro, comiendo platos auténticos y autóctonos, dejando mis pensamientos repartidos entre las cientos de horas de autobús, furgonetas, barcos, coches, motos,...¡No hubo medio de transporte que no utilizáramos! ¡Pues hasta avión, kayak y bici nos fueron útiles!! Pero como todo, también llega a su fin. Nos despedimos de Vietnam en Halong Bay, paraíso de belleza insuperable, declarado patrimonio mundial por la unesco, destino de miles de turistas... Y de ahí, de vuelta a China, que ya en año nuevo según el calendario lunar (2008, año de la Rata, vuestro año si sois del 84) estaba del todo revolucionada con las celebraciones.

A pesar de haber pasado 10 días desde el año nuevo, los transportes seguían siendo caóticos. Pues millones de familias se habían desplazado hasta los hogares familiares a pasar el festival de la primavera. Todos los medios de transporte se encontraban masificados en insufribles...y nos toco vivirlo en el tren de regreso a Shanghai desde Nanning. Yo tenia que estar en Shanghai el 16 de Febrero, pues Julio llegaba a la ciudad ese día, y teniendo en cuenta que eran 30 horas de tren, no había opción a regresar otro día, por lo que no hubo mas remedio que comprar los únicos billetes que quedaban disponibles. Billetes de pie. Si, si...billetes de pie. Sin asiento, sin lugar, sin vagón. Un trozo de papel que te autoriza a subirte al tren en los vagones de asientos duros, y una vez dentro, buscarse la vida es otra historia. Los compramos porque no había mas remedio, nos sentimos como héroes pensando en la proeza que a punto estábamos de empezar, en incluso nos dio un subidón de adrenalina porque era una locura pasarse 30 horas de pie hasta Shanghai. Pero lo que nunca pensamos es que igual de héroes que nosotros, habría otros cientos de chinos en el vagón. No había sitio para nadie...casi ni para están de pie. Hacinados, en montaña, como un cruel tetris humano, así estábamos todos los pasajeros del tren. Como buenamente pude, usando mi bolso de asiento improvisado me senté, practique un poquito de contorsionismo de andar por casa y me puse a dormir. Eran las 6 de la mañana cuando subimos al tren y aun faltaba mucho para llegar a Shanghai. Un vez en el suelo, reflexionando sobre nuestra situación, llegue a pensar que no estaba tan mal, que al menos iba sentada, nadie me pisaba, y llegaría a tiempo. Pero pobre de mi, ¡no me imaginaba que el mundo ferroviario post año nuevo chino era una jungla! La angustia y el sufrimiento vino a las 2 horas, cuando aun borracha de sueño mirando a un gracioso niño chino que me sonreía, me di cuenta que no sonreía pq yo le gustara, sonreía del gustito, ¡pues estaba haciendo pis en el pasillo!, ¡donde yo iba sentada! Tuve tiempo de levantarme y recoger todos nuestras bártulos del suelo, antes que el pequeño río amarillo llegara a nuestro territorio. Una vez de pie, ya no quedaba sitio higiénico donde sentarse (ya ni siquiera requería que fuese higiénico...solo buscaba algo sin defecaciones...), y habiendo solo pasado dos horas desde el inicio del viaje, me condenaba a pasar las restantes 28 horas de pie :S Por suerte, mis dos compañeros habían sido mas listos que yo, uno comprándose un mini taburete plegable que le salvó la vida, y el otro encontrando una papelera china que pudo voltear para sentarse encima. Amablemente me ofrecieron ir haciendo rondas: 2 sentados 1 de pie. Y así pasaron las primeras 16 horas. Leyendo, charlando, riendo, observando asombrados comportamientos de lo mas salvaje, durmiendo... En nuestro pequeño hueco del pasillo estábamos acorralados, a la derecha una niña de unos 3 años, a la izquierda, el niño de unos 2. Cada vez se iban turnando para hacer sus necesidades en el pasillo, cada 3/4 horas le tocaba a uno diferente. Lo mejor fue que al ser un tren no directo, al pasar las primeras 16 horas se fueron los padres de la niña dejando los 2 asientos de la izquierda libres. Ni 2 segundos tardamos en conquistar el territorio. Y enseguida otro asiento de los de la derecha se quedo libre para nuestra conquista. De este modo, posicionados los 3, la vida parecía volver a sonreír. Ya solo faltaban 14 horas hasta nuestro destino final, e íbamos a ir sentados en asientos duros, ¡como reyes! jaja! No sabíamos que aun faltaba el broche de oro a la aventura, el niño de la derecha que aun no había hecho caca, nos sorprendió dejando un pequeño moñiguito en el pasillo. Nuestra reacción fue de absoluta incredulidad. Eso ya era demasiado. No podía ser cierto. Un ataque de risa se apodero de mi, y sabiamente Alfons le dio a la madre del niño una bolsa para que se la pusiera en el culo y terminase ahí dentro. Después de eso, las horas restantes pasaron rapidísimo. Hasta shanghai. Hogar, dulce hogar. :)


Aunque esta relatado al detalle, os dejo pruebas gráficas del viaje en tren...

http://www.youtube.com/watch?v=CLAJfkc0NjU
http://www.youtube.com/watch?v=vvQ9fvhyqj4
http://www.youtube.com/watch?v=IENb9pjAxRM

2 comentarios:

Anαβ dijo...

tienes un peligro, que ganas tengo de un abrazo ovejil.

besos.

Anónimo dijo...

Acabo de leer los videos...
Lo mejor son las caras de las chinas de vuestro lado...

En fin, no tiene precio, no se como puedes!

jaja

mua! (me hizo ilusion verte en un video) :)